7 consejos para disfrutar al máximo de tu aceite de oliva extra virgen

Ya hemos comentado en varias ocasiones que el aceite de oliva extra virgen es el producto estrella en la dieta mediterránea. Esto se debe a su larga lista de beneficios. Sin embargo, y como ocurre con cualquier alimento, debemos tener en cuenta una serie aspectos que marcan la calidad (y por lo tanto el disfrute y su aportación a nuestra salud) del aceite de oliva. Para ello te dejamos los siguientes consejos. Toma nota:

1 ELIGE ACEITE DE OLIVA VIRGEN EXTRA SIEMPRE MEJOR QUE VIRGEN

En este primer punto no hay duda. Los beneficios para la salud son muy numerosos si se consume un aceite de oliva extra virgen respecto a un virgen o un aceite de oliva simple. El extra virgen contiene un alto contenido en grasas monoinsaturadas, principalmente ácido oleico, posee polifenoles y es rico en vitamina E (probado por la European Food Safety Authority -EFSA- y autorizado por la Comisión Europea).

¿Qué significa? Que es un producto fundamental en la dieta y el beneficio es extraordinariamente superior a otro tipo de aceite.

2 ESCOGE ACEITE DE LA ÚLTIMA COSECHA

Es cierto que el aceite de oliva extra virgen no tiene fecha de caducidad, pero esto no significa que mantenga su calidad para siempre. El aceite de oliva extra virgen es un producto vivo que con el tiempo pierde cualidades. Escoge siempre un extra virgen lo más cercano posible a la fecha de la recolección, como ocurriría con otros productos. Por ejemplo, sin compramos un pescado lo buscamos lo más fresco posible.

Cuanto antes se consuma respecto a la fecha de la cosecha más propiedades contendrá. Esto es importante a la hora de comprarlo, por lo que siempre hay que asegurarse de mirar la etiqueta y confirmar que se trata de la última cosecha. De esta manera tendrá una calidad mayor.

3 UNA VEZ COMPRADO, CONSUME RÁPIDO

Como decíamos en el anterior punto, las propiedades del aceite de oliva se van perdiendo con el paso del tiempo. Por este motivo, es recomendable un consumo rápido y así podrás sacar el máximo partido a un producto que debe ser protagonista en la dieta.

Un truco también es el tamaño de la botella a la hora de comprar. Si el consumo va a ser escaso, mejor una botella pequeña. Si va a ser rápido (por ejemplo, porque haya varios miembros de una familia consumiéndolo), mejor una botella más grande.

4 ALMACENA EL ACEITE DE OLIVA SIEMPRE LEJOS DE LA LUZ

La luz es el enemigo número 1 del aceite de oliva, pues acelera su deterioro de forma exponencial. Guarda siempre el producto alejado de la luz ultravioleta del sol y el de las bombillas. Lo ideal es conservarlo en un lugar cerrado sin entrada de luz, como una despensa, y en una botella de color con el cristal oscuro.

5 MANTENER EL ACEITE LEJOS DEL CALOR

La temperatura es crucial en el cuidado del aceite. Un calor excesivo (incluso de forma puntual si dejas la botella cerca del fuego al cocinar) provoca que el aceite se deteriore rápidamente, perdiendo sus propiedades. De esta manera, la temperatura correcta de conservación es entre 18 y 20 grados centígrados. Esto significa también que no es necesario refrigerar el aceite de oliva extra virgen.

6 EL COLOR NO ES SINÓNIMO DE CALIDAD

Podrás encontrar aceites de oliva extra virgen tanto verdes como de un color amarillo o dorado. Esto no tiene que ver nada con la calidad del producto. Entonces, ¿A qué se debe? Las diferentes variedades de aceituna producen aceites de diferente color. Otro factor es que los aceites más jóvenes suelen contar con un porcentaje algo mayor en clorofila. Esto confiere un color verde más intenso, pero no varía en el sabor ni en la calidad.

7 BUSCA LAS SENSACIONES CORRECTAS EN LA BOCA

No por ser el último de los siete consejos es el menos importante. Prueba siempre los aceites de oliva poniendo toda la atención en tus sentidos y elige siempre los resultantes de una cosecha temprana, pues posee una mayor cantidad de polifenoles y, por lo tanto, más beneficios para la salud. Además, notarás un sabor y aroma más fresco.

Ten en cuenta los siguientes parámetros:

  • Frutado: de maduro a verde según el grado de maduración de la aceituna en la cosecha.
  • A menos maduración, más verde.
  • Detectado en nariz y boca: debe ser un agradable aroma natural o vegetal. Como una ensalada o una banana.
  • Sabor: de amargo a picante, que proviene del nivel de polifenoles.
  • A más polifenoles, más picante.
  • Se detecta amargo en la boca y picante en la garganta.